El depósito fiscal habilitado en junio en el puerto de Posadas ya permitió la primera importación aérea directa a Misiones, con un ahorro cercano al 40% en costos logísticos y una reducción en los tiempos de nacionalización de la mercadería.
La habilitación del depósito fiscal en el puerto de Posadas comenzó a mostrar resultados inmediatos, y no sólo para las operaciones de exportación, sino también para las de importación: las empresas misioneras ya pueden nacionalizar su mercadería en la provincia, lo que implica un ahorro de hasta el 40% en los costos logísticos y una reducción significativa en los tiempos.
Este lunes se concretó la primera operación bajo esta modalidad. La firma Plastimi recibió en Posadas equipamiento industrial proveniente de Italia, que tras arribar por vía aérea fue liberado directamente en el nuevo depósito fiscal posadeño, evitando los trámites en otras jurisdicciones.
Hasta ahora, las cargas debían pasar por Ezeiza, donde los importadores afrontaban un gasto fijo cercano a los 300 dólares solo por el uso del depósito bonaerense, además de los costos por almacenaje derivados de las demoras burocráticas y el flete terrestre hasta Misiones.
Con el depósito posadeño, inaugurado en junio tras la autorización de la Dirección General de Aduanas, se eliminan esos gastos y se simplifica la operatoria. Además, la habilitación abre la puerta no solo a la importación aérea, sino también al ingreso de contenedores por vía fluvial o terrestre, fortaleciendo la logística regional.
El impacto es clave para las pequeñas y medianas empresas, que ahora cuentan con un mecanismo más ágil y barato para acceder a insumos del exterior. Este avance convierte a Misiones en un nodo estratégico para el noreste argentino y posiciona al puerto de Posadas como el primero de la región en contar con un depósito fiscal de estas características.